Art al Quadrat, Imperium Virginis, 2014. Fotografía cortesía de Coral Gómez Nácher. Espai d´Art Fotogràfic, València
ART AL QUADRAT, IMPERIUM VIRGINIS
Irene Ballester Buigues, comisaria de la exposición
En el Aula de Cultura de la CAM, Espai La Llotjeta de Valencia, hasta el 30 de abril de 2014 podrá visitarse la exposición Imperium Virginis del colectivo Art al Quadrat, formado por Gema y Mónica del Rey Jordà, que forma parte de la III edición del Festival Miradas de Mujeres.
En esta exposición se pone en entredicho cómo el cristianismo no solo ha acaparado la religión a su propio favor, sino que para conseguirlo, se ha valido de la utilización del cuerpo de las mujeres, sinónimo de pecado. A lo largo de la Historia del Arte y con ello a lo largo de la historia de las imágenes, destaca entre todas ellas la imagen de una mujer, la Virgen María, que encarna los valores que el cristianismo se ha empecinado en que sean propios de las mujeres. El cristianismo ha establecido una línea muy clara, una línea divisoria adscrita a los cuerpos de las mujeres donde de un lado está la Virgen María, su pureza y su virginidad, y en el resto las que encarnan los valores contrarios, identificados con los adscritos a la figura bíblica de María Magdalena.
Art al Quadrat, Imperium Virginis, 2014. Fotografía cortesía de Coral Gómez Nácher. Espai d´Art Fotogràfic, València
Tras el establecimiento del régimen patriarcal, las mujeres fueron las grandes vencidas de la Historia y por lo tanto de la religión, porque los hombres han acaparado las religiones a su propio favor y las han instrumentalizado para someter a las mujeres. Ninguna religión es feminista porque en ninguna de ellas se les ha reconocido a las mujeres su libertad individual, por lo que tampoco ninguna mujer ha tenido un papel relevante en ellas. Y ninguna religión contradice a las sociedades que la albergan. Imperium Virginis ofrece una mirada crítica a la situación que las mujeres hemos soportado dentro del sistema patriarcal que nos rodea, estructurado desde las premisas religiosas, según las cuales, fuimos creadas para el placer de los hombres. Las mujeres a lo largo de la historia del cristianismo han sido todas ellas honestas y sobre todo apacibles. Todas estas cualidades eran las vinculadas a la feminidad. Y por lo tanto, sus conductas debían ser discretas, porque la discreción se sumaba a su imagen ideal. Las mujeres que no las encarnaban eran las pecadoras, las adúlteras o las prostitutas.
Art al Quadrat, Imperium Virginis, 2014. Fotografía cortesía de Coral Gómez Nácher. Espai d´Art Fotogràfic, València
En las obras de Art al Quadrat, la Virgen María es representada por un varón, y no por una mujer. Es el varón en este caso el que encarna los valores de obediencia, sumisión, abnegación, dulzura y sobre todo virginidad. Detrás de ese rostro y detrás de esas cualidades que se espera encarnen las mujeres, se encuentra el dominio que ha ejercido el patriarcado, colonizando e invadiendo no solo el cuerpo de las mujeres sino también diferentes territorios a través del proceso de sincretismo religioso. Las Vírgenes de Art al Quadrat muestran la evidencia del hombre blanco colonizado. Vírgenes como la Virgen de Guadalupe, la Virgen Africana, la Virgen de Akita en Japón, la Virgen de Vailankanni en India, la Virgen de Aparecida en Brasil… han colonizado distintos territorios con distintas culturas ancestrales y mitologías. En todos estos casos, la fuerza del hombre blanco occidental, y con ello la imposición religiosa, ha apagado otras creencias, otras mitologías, así como otros mundos y concepciones. La Virgen de Guadalupe es la continuadora de la Madre Tonantzin prehispánica, la Virgen de Akita surgió para contrarrestrar la poca importancia del cristianismo en un país como es Japón, en el que la religión católica es minoritaria. La Virgen de Vailankanni o la Virgen de la Salud, es venerada en la India por menos de un 2% de la población total del país y, como en todos los casos, la entrada de este culto en estos países, se hizo de la mano de pastorcillos ingenuos disfrazados de hombre, blanco y occidental. Los exvotos de cera ofrecidos a las Vírgenes vestidas de hombres son penes, el origen de la guerra situado entre las piernas, como lo situó la francesa Orlan subvirtiendo el significado de El origen del mundo de Courbet, donde una vagina, vista en primer plano, junto con la ropa arrancada, es la visión que de la feminidad y con ello del poder de otorgar vida, se tenía en el siglo XIX. Los exvotos o milagros de reminiscencias mexicanas, oraciones pintadas en las que se suplica a la Virgen de Guadalupe que se nos conceda “un buen macho porque solitas no queremos estar”, nos habla de una sociedad patriarcal en la que se educa a las mujeres con una clara finalidad: ser madres y esposas, pues solas, no harán nada en la vida.
Por otra parte, Art al Quadrat toca temas en su trabajo que son de candente actualidad. La extrema derecha española en estos momentos con su “cruzada” por la vida pretende controlar el cuerpo de las mujeres y su libre decisión de abortar o no. Así que de ese desequilibrio de fuerzas ancladas en la pasividad, todavía las mujeres no nos liberamos, pues no ejercemos control y libertad sobre nuestros propios cuerpos, lo cual impide nuestra total emancipación. Sometidas por tanto bajo designios divinos, la iglesia apoya publicaciones como la de la periodista italiana Costanza Mirano Cásate y sé sumisa, editada por el Arzobispado de Granada, cuyas frases como: “Las mujeres nos olvidamos de que no se puede tener todo: trabajar como un hombre y estar en la casa como una mujer” o “Ahora las mujeres ya no estamos obligadas a ser criadas pero podemos elegir servir por amor y como respuesta libre a nuestra vocación”[1], vacían de toda inteligencia a las mujeres. El primer Papa jesuita de la historia, el Papa Francisco, llamado a sorprender a los creyentes por su carácter renovador, considera que la iglesia no está completa sin la mujer[2], tema que dejó en el tintero Benedicto XVI, pero que sí tocó el Papa Juan Pablo II, considerando que las mujeres teníamos únicamente que vernos reflejadas en la figura de la Virgen María y en la pasividad que ella representaba. Si las mujeres conseguirán ser o no obispas[3] dentro de la religión católica, es algo que todavía está por ver, a pesar de que sí pueden serlo, de momento, en las iglesias anglicanas de Australia, Irlanda, Canadá, Nueva Zelanda o Estados Unidos, cuestión todavía en debate en la iglesia anglicana londinense a pesar de ser su gobernador supremo una mujer: la reina Isabel II.
El trabajo de Art al Quadrat, tan combativo como siempre, no nos deja indiferentes, pues zarandea nuestras conciencias al reflejar las raíces patriarcales occidentales y enmarcar con el protagonismo regido por la figura de la Virgen María dominada y controlada por el varón, blanco y occidental, cómo en estos espacios la igualdad sí que sigue siendo una utopía.
Art al Quadrat, Imperium Virginis, La Llotgeta, Plaza del Mercado 4, Valencia. Del 27 de febrero al 30 de abril de 2014.
Notas:
[1] “Cásate y sé sumisa, las treinta y cinco frases más polémicas del libro editado por el Arzobispo de Granada”, El Huffington Post, 01-12-2013
http://www.huffingtonpost.es/2013/12/01/casate-y-se-sumisa_n_4358926.html#slide=3165242 31-03-2014
[2] Arias, Juan: “¿Una mujer cardenal?”, El País, 22-09-2013
http://internacional.elpais.com/internacional/2013/09/22/actualidad/1379871188_970752.html 31-03-2014
[3] Ibíd.