Debe ser ahora. Ahora ¿o nunca? En plena crisis surgieron varias asociaciones de mujeres profesionales en cultura. Entre otras, MAV, Mujeres en las Artes Visuales, que hoy cuenta con más de 500 asociadas en todo el Estado español y ha llegado a convertirse en asociación de referencia en el arte contemporáneo en nuestro país y fuera de nuestras fronteras, como recientemente se plasmó en el Foro MAV. Un paso más en la travesía del desierto que las mujeres hemos convertido en tiempo germinador y de resiliencia.
MAV ya estuvo entre las asociaciones que respaldaron la Estrategia para las artes visuales en 2011, donde con el consenso del resto de asociaciones se introdujeron medidas para la superación de la discriminación sexista que perjudica a las mujeres que trabajan en los diversos ámbitos del arte. Y ha vuelto a contribuir en el documento de la Mesa Sectorial de Arte Contemporáneo, junto a todas las asociaciones de ámbito estatal, que se presenta públicamente el 23 de junio de 2015 en el Museo Reina Sofía. El documento aglutina las demandas históricas con el fin de alcanzar una normalización de España respecto a los países de nuestro entorno. Y va a ser el instrumento para iniciar una ronda de reuniones con los partidos políticos y los futuros responsables de los organismos de la Administración pública en todos sus niveles territoriales.
El cambio político que se está produciendo debe traer cambios sustanciales también para la cultura y el arte. En la regeneración democrática es imprescindible –y si no, no lo será– la igualdad de derechos efectivos de las mujeres: en su acceso al patrimonio en femenino –a quien no tiene pasado, no se le reconoce su dignidad–; en la posibilidad cierta de mostrar su trabajo en iguales condiciones –y no mermadas cuantitativa y cualitativamente a menos de un tercio, en el mejor de los casos–; y en capacidad ejecutiva en órganos de decisión –adiós al “techo de cristal”.
Y adiós a la paternalista distribución por la que ellos dirigen, exhiben y dictan cátedra mientras ellas gestionan lo mandado a diario, contemplan absortas y atienden discursos anacrónicos. Ahora también es el momento de estrechar la comunidad entre productor@s y públic@s de la cultura, donde las mujeres somos mayoría.
Entre las propuestas de campaña elaboradas de manera colaborativa para las recientes elecciones para ayuntamientos y comunidades autónomas por parte de las nuevas plataformas y partidos políticos se han incluido medidas como, por ejemplo, el reparto igualitario de exposiciones en las instituciones dependientes de las administraciones locales. Una medida a la que han de seguir otras, como las adquisiciones por museos públicos, que terminarán provocando el cambio en el mercado del arte y el coleccionismo privado, en consecuente cumplimiento del Art. 26 de la Ley Orgánica de Igualdad de 2007, pero que hasta ahora ningún partido político se había comprometido a implementar. El cambio radica en el paso –nada menos– del manido y tenaz “poco a poco” –contra el que llevamos años batallando– al “ahora”. Ahora, ¿o nunca?
Rocío de la Villa