Amalia Avia, Calle de San Mateo, 1974
DE AQUELLAS LLUVIAS ESTOS LODOS.
INERCIA EN LAS REALES ACADEMIAS
C. Poyatos
Año 1714. El rey Felipe V otorga una cédula que hace oficial la constitución de la Real Academia de la Lengua, reunida por primera vez un año antes en la casa del propio fundador y primer director de la institución, Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga.
Después seguirían la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación en 1730, la Real Academia Nacional de Farmacia en 1737, la Real Academia de la Historia al año siguiente y finalmente la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1752. Aproximadamente un siglo más tarde se crearon la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, la de Ciencias Morales y Políticas, y la de Medicina. Todas ellas auspiciadas por la corona española, alentada por el aperturismo y la vocación científica de la Ilustración, por otra parte casi imperceptible en España.
No es de extrañar que la historiografía de hace 300 años relate todo este entramado de ilustre pensamiento como terreno único y exclusivo de hombres y tampoco sorprende que en los archivos de estas insignes instituciones conste cómo desde su constitución han accedido a ocupar esos honoríficos sillones solo hombres. Lo que resulta tremendamente llamativo, es que en la época actual las Academias sigan prácticamente con la misma estructura y que la incorporación de las mujeres a sus objetivos no se haya producido, salvo como meras presencias anecdóticas, no en cuanto a su aportación intelectual, sino en cuanto al número de ellas que ha conseguido el prestigioso sillón.
En las juntas de gobierno de las 8 Reales Academias que constituyen el denominado Instituto de España, hay actualmente algunos cargos ocupados por mujeres, pero siempre en número muy minoritario con respecto al de hombres y no en todas, ya que ni la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ni la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, ni la de Medicina, cuentan con ninguna mujer en sus respectivos órganos rectores. Su participación, además de escasa, es de menor nivel jerárquico, no ocupando en ningún caso el cargo de directora, con la única excepción de la Real Academia de la Historia, dirigida desde 2014 por Carmen Iglesias.
Además de la labor de dirección de las juntas de gobierno, las Reales Academias llevan a cabo su actividad a través de las sesiones o reuniones de sus académicos/as. En ellas, la presencia de mujeres es igualmente baja, oscilando entre el 2,94 % de académicas en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y el 17 % en la Real Academia de la Historia. Supongo que no es casual que la que cuenta con un mayor porcentaje de académicas sea precisamente la que está dirigida por una mujer.
En la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando el porcentaje actual de académicas es de los más bajos del Instituto, un 3,57 %. Hasta 1995, año en el que ingresó Teresa Berganza, ninguna mujer había ocupado un sillón de la Academia. Al año siguiente le tocó el turno a Carmen Laffón y dieciséis años después, en 2012, se nombró a Carmen Giménez. En la actualidad hay 4 académicas electas más, Cristina Garcia Rodero desde 2013 y Estrella de Diego, Begoña Lolo y Josefina Molina desde este mismo año. En enero de 2000, Carmen Laffón se refería en su discurso de ingreso a Teresa Berganza y a ella como la única representación femenina de un total de 54 sillones y confiaba en que ese fuese “el inicio de la futura incorporación de tantas mujeres que, en las distintas áreas y disciplinas como aquí se acogen, realizan trabajos de excepcional mérito y relevancia”. Evidentemente, tal incorporación no se ha producido y aunque existe una voluntad por aumentar el número de mujeres entre sus filas, resulta totalmente insuficiente.
Académicas de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando: Teresa Berganza, Carmen Laffón,
Carmen Giménez, Cristina García Rodero, Estrella de Diego, Begoña Lolo y Josefina Molina.
Según los actuales sistemas, la forma de elegir un nuevo académico/a es mediante proposición y votación por parte de los ya miembros. Teniendo en cuenta lo meritorio del cargo y que este es de por vida, la edad media de los académicos/as es bastante elevada. Quizá sea esto lo que hace tan difícil la incorporación normal y fluida de las mujeres a estas instituciones o quizá sea simplemente la inercia que impera en los diversos estamentos de nuestra sociedad. En cualquier caso, atendiendo al número de académicas existentes en el conjunto de las ocho Reales Academias, los más altos méritos intelectuales y científicos concurren más en los hombres (91 %) que en las mujeres (9 %).
Que las Academias, bajo el patronazgo del Rey de España, son sinónimo de solemnidad y formalismo ya se sabe, pero la más alta representación del Estado en lo académico, dependiente del Ministerio de Educación y Ciencia y financiada y/o subvencionada con dinero público, no es ni una reunión de viejos amigos ni un deleite a perpetuidad de la tradición (la RAE comienza sus sesiones con toque de campana y los académicos muy bien trajeados y de pie alrededor de una mesa, escuchan una oración en latín, leída por el director), sino verdaderos focos de pensamiento y reflexión que debería repercutir en el resto de la sociedad ayudando a su avance y modernización.
Volviendo a la Academia de Bellas Artes, no sólo se ha prescindido del ingreso de mujeres con trayectorias fundamentales, sino que no se han valorado en su justa medida figuras que resultan hoy imprescindibles, como las pintoras Maruja Mallo, Remedios Varo o Ángeles Santos, por citar algún ejemplo. De las 28 exposiciones individuales que ha organizado la Academia, junto con el Museo y la Calcografía Nacional en los últimos cinco años, tan solo una de ellas ha sido dedicada al trabajo de una mujer: “El Madrid de Amalia Avia, de Falla y Bretón”, en 2013.
No es lógico confiar en que el ritmo actual de entrada de mujeres en las Academias arreglará el desequilibrio existente, porque la situación de discriminación podría alargarse otros 300 años más. Resulta necesario instaurar medidas efectivas, que igualen a corto plazo el número de hombres y mujeres que forman parte de ellas. La Real Academia de Ciencias Morales y Políticas ha aprobado en 2015 unos nuevos estatutos que no incluyen disposiciones que de forma efectiva incorporen mayor número de académicas y, sin embargo, como innovación establecen que, en su reglamento interno, se procuren medidas dirigidas a promover una mayor presencia de mujeres. Es decir, no cambian nada en el fondo pero en apariencia pretenden un organismo más igualitario.
El gran logro que supuso la aprobación de la Ley para la igualdad efectiva de mujeres y hombres de 2007, está quedando desvanecido por la falta de herramientas de control y de tutela efectiva de sus principios. La desigualdad entre el número de académicas y académicos supone una práctica aparentemente neutra, pero que pone a personas de un sexo en desventaja con las del otro y precisamente esto es lo que busca erradicar la Ley.
En definitiva, tenemos hoy prácticamente intacta la herencia del pensamiento patriarcal de hace 300 años y, ante esto, no basta con procurar, es necesario implantar medidas positivas que corrijan el desequilibrio que la inercia no ha conseguido rectificar.
Real Academia de Jurisprudencia y Legislación
Junta de gobierno: 8 personas (8 hombres) 0,00 % mujeres
Académicos/as de número: 34 (33 hombres y 1 mujer) equivalente a un 2,94 %
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
Junta de gobierno: 8 personas (8 hombres) 0,00 % mujeres
Académicos/as de número: 56 (54 hombres y 2 mujeres) equivalente a un 3,57 %
Real Academia de Ciencias Morales y Políticas
Junta de gobierno: 8 personas (7 hombres y 1 mujer) 12,5 % mujeres
Académicos/as de número: 44 (42 hombres y 2 mujeres) equivalente a un 4,76 %
Real Academia Nacional de Medicina
Junta de gobierno: 7 personas (7 hombres) 0,00 % mujeres
Académicos/as de número: 47 (44 hombres y 3 mujeres) equivalente a un 6,38 %
Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Junta de gobierno: 9 personas (8 hombres y 1 mujer) 11,11 % mujeres
Académicos/as de número: 54 (49 hombres y 5 mujeres) equivalente a un 9,26 %
Real Academia de la Lengua
Junta de gobierno: 9 personas (6 hombres y 3 mujeres) 33,33 % mujeres
Académicos/as de número: 41 (35 hombres y 6 mujeres) equivalente a un 14,63 %
Real Academia Nacional de Farmacia
Junta de gobierno: 9 personas (6 hombres y 3 mujeres) 33,33 % mujeres
Académicos/as de número: 47 (40 hombres y 7 mujeres) equivalente a un 14,89 %
Real Academia de la Historia
Junta de gobierno: 11 personas (9 hombres y 2 mujeres) 18,18% mujeres
Académicos/as de número: 35 (29 hombres y 6 mujeres) equivalente a un 17,00 %