CATACLISMO

PAREJAS DE ARTISTAS: UNA EXPOSICIÓN HISTÓRICA

Ray y Charles Eames trabajando en la maqueta de Matemática, ca. 1961

PAREJAS DE ARTISTAS: UNA EXPOSICIÓN HISTÓRICA
Amparo Serrano de Haro

Ha ocurrido algo extraordinario. En el Centre Pompidou de Metz, siguiendo la proverbial política francesa de expandir la cultura en todas las direcciones (exactamente igual que la política artística española), se ha organizado una macro exposición aparentemente en línea con las nuevas tendencias de recuperación de la autoría femenina propugnada por las teóricas de arte feminista y por el sentido de equidad que permea, finalmente, el proceso de reflexión y transmisión histórica. La muestra Couples modernes (Parejas modernas) atestigua por medio de obras principalmente pictóricas, pero también escultóricas, de diseño (arquitectónico, industrial y decorativo), arquitectónicas, fotográficas y de otro tipo (música, textil, performance, teatro, danza, cine) por primera vez la relación artística de figuras vanguardistas masculinas muy célebres y celebradas, con algunas de sus parejas sentimentales femeninas, también artistas y en su mayoría poco conocidas y reconocidas.

Vanessa Bell, Pintura abstracta, ca. 1914. Óleo sobre lienzo, 44 x 38 cm. Tate Gallery, Londres.

Hay mucho que decir sobre ese tema de las “parejas de artistas”. En primer lugar, es un tema de justicia histórica que se muestren trabajos que son coetáneos y pertenecientes a una misma vanguardia (o teoría artística o “estilo” o precepto estético) en pie de igualdad sin pretender hacer hincapié en la primacía masculina. Las obras hablan por sí mismas, a veces tiende uno a encontrar más atrevidas y rompedoras las de las mujeres, debido a la novedad, otras veces pueden parecer más “ortodoxas” las de los varones como efecto de haberlas visto más veces, de un conocimiento y valoración previos a esta muestra. Eso no tiene importancia. Lo radicalmente nuevo es presentar sus creaciones juntas. Y las consecuencias que eso tiene. Más allá del interés biográfico, más allá de la indagación sobre las condiciones sociales de la mujer, más allá de una antropología de lo que constituye en el siglo XX una pareja, tanto heterosexual como homosexual, la exposición nos plantea de una forma inequívocamente evidente que la historia de las vanguardias no es la historia de la originalidad masculina, sino la historia de una colaboración que se ha mantenido hasta ahora oculta.

Es asombroso constatar que TODOS los grandes artistas del siglo XX han tenido parejas cuyo trabajo en la mayoría de los casos es comparable en cantidad y valor al suyo propio. Y es asombroso que hasta la fecha los méritos de esas mujeres artistas eran considerados, en el mejor de los casos, epigonales y muy inferiores en calidad y originalidad a los de los hombres. Las más de cuarenta parejas elegidas demuestran que no es una circunstancia particular, una casualidad o una anécdota. Al contrario, esta muestra, a la que no me cabe duda que seguirán muchas más, pone de manifiesto que la vanguardia del siglo XX es una obra de mujeres y hombres por igual.

Suzanne Duchamp, Fábrica de mis pensamientos, 1920. Acuarela, tinta y guache sobre papel, 45 x 54 cm. Galería Natalie Seroussi, París.

Es importante en esta exposición subrayar la cantidad y la exquisita calidad de obras seleccionadas, si no fuese por tratarse de una exposición de grandes dimensiones podríamos pensar que se trata de un espejismo, pero la amplitud de la muestra no deja lugar a dudas. Para aquellas de nosotras que llevamos tiempo interesadas en la reconstrucción de la figura de la mujer artista en el siglo XX (y siglos anteriores), la cantidad, la diversidad, la magnitud del ámbito cronológico y geográfico sobre la que se construye la muestra, excede la más optimista de las previsiones.

La mujer siempre ha sido creativa. Incluso en momentos en que la sociedad se negaba a aceptarlo; la posibilidad, la necesidad de crear, se da en hombres y mujeres por igual. De un modo u otro, las artistas han logrado trasmitirnos su legado, oculto tras muchas posibles desfiguraciones históricas, valoraciones discriminatorias, escándalos de alcoba o, lo peor de todo, un desierto de silencio en el que se ha perdido su obra y se ha desvirtuado su potencial artístico.

Sophie Taeuber-Arp y Jean Arp, Simetría patética, 1916-1917. Bordado en punto de cruz sobre lienzo, 76 x 65 cm. Centre Pompidou, París.

Esta es una exposición histórica. Después de ella nada en el campo de la historia del arte y de la valoración histórica de la mujer puede, ni debe, volver a ser igual. Creo que los organizadores de esta muestra no sabían muy bien lo que hacían. Han descubierto la electricidad con una hipótesis ingenua que les llevó a hablar de ese tema siempre nuevo y siempre viejo, siempre comercial, de mezclar el amor y el arte. Pero la ingenuidad de su planteamiento se ve desbordada por la seriedad de su investigación histórica y la cantidad de obra seleccionada. Al final han creado una exposición sorprendente y por la cual todos los que trabajamos sobre el tema de la mujer y sobre el arte del siglo XX les estaremos eternamente agradecidos. Si les parece que exagero vayan a verla.

Marianne von Werefkin, Clima trágico, ca. 1910. Tempera sobre cartón, 48,5 x 60 cm. Museo Comunale d’Arte Moderna, Ascona.

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Couples modernes, 1900-1950, Centre Pompidou, Metz. Del 20 de abril al 20 de agosto de 2018. / Barbican Center Londres. Del 10 de octubre de 2018 al 27 de enero de 2019.

Comisarias: Emma Lavigne (directora del Centre Pompidou-Metz), Jane Alison (responsable de artes visuales del Barbican Centre de Londres), Elia Biezunski (responsable del proyecto del Centre Pompidou-Metz), Cloé Pitiot (conservadora del Centre Pompidou de París).

Artistas en la exposición

1. Ritmo y libertad: Walter Holdt y Lavinia Schulz, Natalia Gontcharova y Mikhail Larionov, Benedetta Cappa y Filippo Tommaso Marinetti, Raoul Hausmann y Hannah Höch,, Hugo Ball y Emmy Hennings, Theo van Doesburg y Nelly van Moorsel, Jean Crotti y Suzanne Duchamp, Jean Arp y Sophie Taeuber Arp, Alexander Rodchenko y Varvara Stepanova, Sonia y Robert Delaunay.

2. Espacio compartido: Bloomsbury Group (Vanessa Bell, Roger Fry, Duncan Grant, Virginia Woolf, etc.), Emilie Flöge y Gustav Klimt, Ditha y Koloman Moser, Alma y Gustav Mahler, Oskar Kokoschka y Alma Mahler, Aino y Alvar Aalto, Elise y George Djo-Bourgeois, Charles y Marie-Laure de Noailles, Anni y Josef Albers, Frida Kahlo y Diego Rivera, Arpad Szenes y Maria-Helena Vieira da Silva, Lazslo Moholy-Nagy y Lucia Moholy, Joris Ivens y Éli Lotar con Germaine Krull, Charles y Ray Eames, Jean Badovici y Eileen Gray.

3. Amor reinventado: Leonora Carrington y Max Ernst, Dora Maar y Pablo Picasso, Claude Cahun y Marcel Moore, André Breton con Nadja, Valentine Hugo y Jacqueline Lamba, Jindřich Štyrský y Jindřich Heisler con Toyen, Temple de l’Amitié (Romaine Brooks, Natalie Clifford Barney, etc), Henry Crowder y Nancy Cunard, Man Ray y Lee Miller, Marcel Duchamp y Maria Martins, Eileen Agar y Paul Nash, Wolfgang Paalen con Alice Rahon y Eva Sulzer, Max Ernst y Dorothea Tanning.

4. Naturaleza iluminada: Barbara Hepworth y Ben Nicholson, Tina Modotti y Edward Weston, Georgia O’Keeffe y Alfred Stieglitz, Vassily Kandinsky y Gabriele Münter, Alexej von Jawlensky y Marianne von Werefkin.

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