CATACLISMO

LA ISLA DE MAYTE ALVARADO

LA ISLA DE MAYTE ALVARADO
Asier Mensuro

«Una historia poética e inquietante, enmarcada en la tradición de un pequeño pueblo pesquero, en la que la autora, a través de su personalísimo y expresivo dibujo, no solo explora, sino que traspasa las posibilidades gráficas del medio».
Ana Galvañ

Mayte Alvarado, siempre estuvo fascinada por la imagen. Estudia comunicación audiovisual, y comienza su trayectoria profesional en diversas productoras audiovisuales como editora y grafista. Pero pronto, se deja seducir por el noveno arte, en el que encuentra una vía idónea de expresión.

Mayte acaba de publicar La isla (2021), su obra más ambiciosa y extensa hasta la fecha, en Reservoir Books.

La isla es su obra más madura y profunda, y su evolución como artista desde que en 2015 publicase E-19, es más que notoria.

Mayte pertenece a la nueva generación de historietistas españoles de vanguardia, que trabajan ampliando los márgenes por los que habitualmente discurre la historieta patria.

Las formas que pinta Mayte Alvarado en La Isla están vivas; o al menos, al igual que en el cine, parecen vivas gracias a la magia del movimiento.

Las páginas de La Isla, son algo más que una sucesión de viñetas pintadas por Alvarado para ilustrar una historia utilizando un tipo de figuración libre de formas sinuosas.

Uno tiene la sensación de encontrarse ante una especie de forma líquida, que continuamente evoluciona. Una suerte de materia que no deja nunca de moverse, de transformarse, a lo largo de toda la obra. De una mancha en una ola. De una ola en roca. De roca en isla. De isla en casa. La casa en un viejo marinero, un joven pescador, un perro o una bella joven. Y al final, todo se disuelve y vuelve al mar.

Pero al igual que el propio mar, las formas de Alvarado también cambian de color. El cómic se inicia con un primer capítulo en que se contraponen mar y tierra; un azul ultramar y una serie de tonos parduzcos; todos ellos muy fríos, cromáticamente hablando.

El en segundo capítulo aparece poco a poco el calor. Tímidamente, los azules de agua se tornan del color del berilo, y en las rocas aparecen algunos tonos tostados.

El tercero, en el que se intuye el fondo dramático de la historia, mar y tierra adquieren tonos grisáceos. En el capítulo dedicado a los amantes hacen su aparición un intenso rojo, etc.

El trabajo de Alvarado es modélico en este sentido; el color transmite las emociones de la historia de una forma mucho más clara e intensa que los diálogos de los bocadillos o los textos de las didascalias.

Estamos sin lugar a dudas, ante una artista que es ante todo pintora, y que tiene al color como principal herramienta para narrar.

Esto convierte a La isla en un soplo de aire fresco, en un cómic poco común dentro de un medio en el que, habitualmente, el peso del grafismo se vuelca en el dibujo y en mucho menor medida en el color.

En La Isla el peso de estos dos factores se invierte, y Alvarado alcanza unas cotas de calidad poco habituales en una artista de su generación; que con esta obra, ha dado pruebas sobradas de su madurez como creadora.

Por último, es obligado destacar que estamos ante un cómic poético, en el que la artista usa los silencios con maestría, logrando algo realmente complicado; ya que, incluso en esos silencios, se puede oír el mar.

El mar está presente en toda la obra como una presencia que todo lo invade; o en otras palabras, en La Isla todo: personas, animales y objetos parecen estar a la deriva en un mar infinito. Esperanzas, sueños, recuerdos; absolutamente todo, se diluye en el mar.

En cierto modo, La Isla de Mayte Alvarado me recuerda a la máxima de Heráclito de que «todo fluye»; y al célebre ejemplo de que «es imposible bañarse dos veces en el mismo río». El cambio es la constante de la vida, ya que ésta presenta una constante transformación.

Creo que Alvarado ha entendido a la perfección esa poesía intrínseca que tiene el océano y que ha inspirado todo tipo de ensoñaciones, incluida La Isla. Esa sensación que te conmueve cuando, desde la costa, se mira al horizonte y se cae en la cuenta de que, hasta donde alcanza la vista, todo es líquido y está en constante movimiento y transformación.

Mayte Alvarado, La Isla, Reservoir Gráfica, 2021. Tapa dura. 18,90 euros.

 

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