
LLIM: LARA FLUXÀ EN LA BIENAL DE VENECIA
Joana Baygual
Llim (Limo), es el proyecto que presenta Lara Fluxà (Palma de Mallorca, 1985), como representante del Pabellón de Catalunya en los Eventi Collaterali de la actual 59 Bienal de Venecia, comisariado por Oriol Fontdevila (Manresa, 1978).
Está organizado por el Institut Ramon Llull, consorcio que se dedica a promover la lengua y cultura catalana en el mundo, y que viene organizando la participación de Catalunya en los Eventi Collaterali de la Bienal de Arte de Venecia desde el año 2009.
El comité de expertxs que ha escogido a la ganadora de esta edición ha estado formado por una presidenta, Hiuwai Chu (MACBA), y tres vocales, Mabel Palacín (artista), Anna Pahissa (Hangar) y Carles Guerra, comisario independiente.

Lara Fluxà trabaja habitualmente a partir de elementos con poética própia que le son cercanos, como el agua y el vidrio. Licenciada en Bellas Artes y master en Producciones artísticas e Investigación por la Universidad de Barcelona, se ha especializado en el tratamiento del vidrio a partir de diferentes cursos sobre vidrio soplado en Segovia, Barcelona y la Bisbal (Girona). La particularidad física del agua y el vidrio le ha llevado a interesarse por conceptos como la fragilidad, la estabilidad y también por la experimentación científica. Sus obras cuestionan la debilidad del equilibrio de los ecosistemas.
Llim es un proyecto que dialoga con la ciudad, tanto por la instalación en sí misma como por la manera en que se apropia de elementos intrínsecamente relacionados con ella, y pone la situación de esta ciudad en crisis.
La artista ha creado una instalación en vidrio, material muy relacionado con la ciudad de Venecia y también tradicionalmente relacionado con Mallorca, su ciudad natal. Ha estado realizando y construyendo toda la infraestructura principal de su proyecto en un taller de Mallorca, junto a Ferran Collado, un maestro vidriero especializado que ha realizado trabajos muy experimentales y de vanguardia en el tratamiento del vidrio. Es un proyecto que ha durado meses y que ha ido creciendo hasta convertirse en un organismo “vivo” como lo define la artista.
Un organismo que absorbe las aguas de la laguna de Venecia a través de un circuito de cristal instalado en el pabellón de Catalunya. Estas aguas transitan y deambulan por los recorridos creados por la artista para al final regresar a la laguna de Venecia. En el transcurso de su discurrir durante los meses que dure la Bienal, irá depositando y decantando parte de los limos que transporta el agua de Venecia.

Para este proyecto se ha diseñado también un sistema de propulsión de las aguas del canal más próximo, el Canale di San Pietro, mediante bombas de agua y válvulas controladas por microprocesadores PLC.
Es un circuito que recuerda a un laboratorio alquímico o químico con sus decantadores, retortas, matraces, o también a un sistema circulatorio humano o animal. En la instalación hay además unos pequeños circuitos cerrados que contienen leche y aceite de motor. Una es una referencia al título de la bienal de este año, The Milk of Dreams (La Leche de los sueños) que hace mención a un libro de la pintora y escritora británica Leonora Carrington, en el cual, como comenta la comisaria principal de la Bienal Cecilia Alemani (Milán, 1977), “la artista surrealista describe un mundo mágico donde la vida es revisada constantemente a través del prisma de la imaginación y donde todo el mundo puede cambiar, transformarse y convertirse en alguna cosa y en algún otro”. La otra referencia, la del aceite, nos habla de la constante contaminación de la ciudad de Venecia debido a la circulación de naves, barcos turísticos que emponzoñan las aguas con vertidos, industrias cercanas, todo consecuencia del hecho de que el progreso es igual a más ingresos para la ciudad. Un problema muy difícil de solucionar.
Este organismo toma una forma simbólica que diluye las percepción de lo que entra y lo que sale, lo que rodea y lo que contiene, todo está dentro pero también lo encontramos afuera. Todo es relativo y difícil de situar y percibir. Hay una cierta continuidad que advertimos a partir de nuestra capacidad de entender las cosas.
La laguna de Venecia es un lugar en constante evolución por la acción de los ríos, el mar y el hombre. El origen de los terrenos relativamente superficiales, que constituyen el territorio lagunar, depende principalmente de los aluviones y los sedimentos arrastrados por los ríos Bacchiglione, del Brenta y del Piave, y en menor medida también del Adige y del Po. Si nos referimos a los materiales que constituyen los depósitos lagunares, son arenas, limos y arcillas, habiendo sido analizados hasta una profundidad de 15 metros.
Los limos son barros en cuya composición, además de minerales, contienen una cantidad elevada de sustancias orgánicas, de origen animal o vegetal, descompuestas, que confieren a este material una consistencia más viscosa. El tamaño de sus partículas varía, son más grandes que las partículas de arcilla (0,0039 mm) pero más pequeñas que las de la arena fina (0,0625 mm). Al ser muy ricos en materia orgánica son muy utilizados como fertilizantes para terrenos de cultivo.

Estos materiales se han ido depositando en las profundidades de la laguna, en capas o estratos, por acción de la gravedad, y debido a determinadas situaciones pueden agitarse y moverse de lugar. Mareas y tormentas, acqua alta, grandes trasatlánticos , vaporetos que circulan por los canales, diferencias de salinidad del agua (agua dulce versus agua salada), todos estos factores provocan que los fundamentos y las fondos de la laguna se alteren y peligren.
El problema del agua en Venecia ha estado siempre muy presente, pero el problema de los limos también. Su acumulación en determinados lugares debido a las corrientes ha sido una constante y una preocupación. ¿Que hacer con el exceso de limo? Y ¿como controlar el agua en Venecia?
Como hemos mencionado los limos son muy ricos en materia orgánica producida por la descomposición de organismos animales y vegetales, y estos limos también pueden producir vida, pueden alimentar suelos que no son tan productivos. Queda demostrado que los sedimentos de las desembocaduras de ríos producen deltas muy adecuados para una agricultura rica como son el delta del Nilo, el del Ebro, o el del Po, cerca de Venecia. Los limos provienen de la descomposición pero también producen vida. (Será interesante analizar si al final de la Bienal esos ecosistemas creados han desarrollado algún tipo de vida).
Y la base geológica de la ciudad de Venecia son terrenos compuestos por estos materiales no demasiado cohesivos por lo que la solidez de sus fundamentos no está asegurada. AI igual pasa con la Ciudad de México que se asienta en una laguna desecada, de subsuelo poco firme, son ciudades con un equilibrio muy endeble e inestable.

En el texto curatorial nos hablan de la capacidad colaborativa de la materia, el agua con el limo y el vidrio. “El vidrio lo describió Georgius Agricola como una piedra fundible a la vez que un líquido macizo. Se trataba del primer viajero que describió esta industria veneciana, en el s.XVI, donde el vidrio aparecía como la manifestación de la ambigüedad. De la ciudad se puede decir lo mismo porqué ha estado balanceada a lo largo de los siglos por un frágil equilibrio entre el estado sólido y líquido… El agua tiene un poder engendrador por que puede convertirse en limo cuando entra en contacto con la tierra”. Agua y vidrio, liquido y sólido, ambos de estructura química amorfa en determinados estados (hielo amorfo) y el limo es viscoso y amorfo, pegajoso y mucilaginoso.
El proyecto se acompaña de una publicación que despliega una narrativa donde se explica como ha sido engendrado este “organismo” e incluye dos cartas: una de Jane Da Mosto, científica medioambiental directora de la asociación We Are Here Venice, donde se abordan problemáticas asociadas con la gestión del limo de la laguna de Venecia.
Una segunda carta es de Javier Peñafiel, artista visual, que reflexiona en relación a la noción de metabolismo refiriéndose a prácticas artísticas y arquitectónicas que se han realizado anteriormente en Venecia.
Llim no aspira, en ningún caso, ni a la obtención del oro ni a la quinta esencia. Plantea un diálogo inestable entre sólido y liquido y pone de manifiesto la situación de Venecia. Un flaco e inestable equilibrio entre progreso y conservación de la laguna, el agua y la tierra en continua lucha.
Imágenes cortesía de varixs autorxs.
Lara Fluxà, Llim, Catalonia in Venice, Muelles Cantieri Navali. Ramo del Zoccolo. Castello 40. 30122 Venecia. Hasta el 27 de noviembre de 2022.
Más información:
https://llim.llull.cat